¿Precisión? ¿Realmente es tan importante? II
May 11th, 2010 por Cecilio Andrade
Continuación de ¿Precisión? ¿Realmente es tan importante? I
El texto continua donde se quedó el otro.
En el artículo antes citado, diserté sobre los impactos en el corazón, “el centro del centro de masas”. Hoy añadiré que ese blanco, amén de reducido en tamaño, está muy alto para muchas de las situaciones en distancias cortas o muy cortas.
A cinco o seis metros es fácil, relativamente al menos y con entrenamiento, poner nuestros disparos en un blanco del tamaño de una mano pequeña.
Pero si esa distancia se reduce a menos de dos metros, la premura de tiempo, el poco margen de reacción, el menor espacio, etc., dificultan enormemente alinear el arma con ese blanco.
La mayoría los disparos irán a lo que se denomina “centro de masas”, el tórax. Es cierto que expliqué que tanto los pulmones como las arterias, como el corazón mismo son blancos muy rentables. Así como lentos en producir la incapacitación. Pero ello no significa que no afecten a la eficacia del adversario, incluso si sobrevive, para poder dañarnos. También comenté sobre los impactos en el cráneo y el Sistema Nervioso Central (SNC), pero a este blanco se deben aplicar ahora las mismas explicaciones que para el corazón, con el añadido de estar más arriba, moverse más y normalmente estar más a cubierto con los hombros, brazos y el arma adversaria.
Esas tres zonas son las habituales en toda instrucción, las buscadas, las entrenadas, y, curiosamente, en la mayor parte de los enfrentamientos, las menos alcanzadas. Son las zonas que se suelen aplicar en los “concursos” de tiro: un impacto vale más según la zona. Piensen en una cosa, un disparo en la zona del cuello, en un concurso, nos dará menos puntos, ¿y en la realidad?, ¿qué creen ustedes? Si no lo creen así hagan dos cosas. Primero busquen todos los datos que puedan reunir sobre enfrentamientos armados y analícenlos. Segundo, prueben con municiones de entrenamiento o armas de airsoft, sobre todo con las protecciones justas, que “piquen” los fallos. Créanme, muchos profesionales han cambiado de punto de vista gracias a este último punto.
Debemos alcanzar al adversario donde nos sea posible, el codo, el pie, el hombro, el pecho, el abdomen… ello mermará su eficacia indudablemente, y nos acercará a, por un lado provocar su rendición o, si ello no es así, a facilitar su neutralización. Moviéndonos nosotros, y muy probablemente el adversario también, añadiendo posiblemente una iluminación pobre, la mejor técnica es buscar el centro de masas del cuerpo completo en el centro del abdomen, o como decían los viejos pistoleros, en la hebilla del cinturón como se llevaba en aquellos tiempos, en el centro del abdomen. Fairbairn y Sykes ya lo expusieron así en su documentado (más de 600 enfrentamientos reales) y magnífico libro “Shooting to Live”.
Con un buen programa de entrenamiento podremos con el tiempo, reaccionar, movernos y disparar eficazmente, alcanzando con mayor precisión el tórax. Pero, se necesita un adiestramiento real y eficaz, y tiempo. Mientras, debemos sentirnos justamente satisfechos alcanzando con todos nuestros disparos (o la mayoría) dentro de la silueta humana. Si nuestros disparos fuesen principalmente al abdomen inferior y cuádriceps, recuerden una cosa: el hombre suele tener una reacción más psicológica que real ante los impactos cerca de sus supuestas “joyas de la familia”, e instintivamente se reacciona de forma muy exagerada ante cualquier impacto y riesgo de pérdida. A nivel fisiológico, les remito al artículo que ya comenté. Por otra parte, en distancias extremadamente cortas y/o de contacto, el alcanzar esa “zona” es lo más fácil y común. Si a ello añadimos que no será “un” impacto, si no varios, el efecto traumático y físico no necesita mayor explicación.
Resumiendo, mientras usted logre alcanzar a su adversario, eso es bueno para usted y los suyos, y malo para el adversario. Puede que su agrupación no sea de libro, pero mientras se mantenga enfocado, en movimiento y luchando, usted gana. La supervivencia, la lucha por sobrevivir, mejor dicho, no es una tarea agradable. Al contrario, implica miles de factores y detalles, aparentemente nimios, que pueden dar al traste con la más cara instrucción, o favorecer al más claro y decidido.
Esta lucha no es algo nuevo, no existe diferencia entre sobrevivir al combate hoy o hace 3.000 años. La concienciación, el enfoque realista en todos sus parámetros, el trabajo, el estudio y sobre todo, su deseo de poder seguir cuidando de los suyos, siguen siendo los únicos puntos a considerar como profesional armado.





Exelente como siempre el analisis ante una situacion de un enfrentamiento armado.
Ojala siempre tenga esa enorme vocacion de trasmitir sus conocimientos que tanto ayudan a los uniformados que deben enfrentarse a la delincuencia con muy escasos conocimientos y practicas inadecuadas.