Force on Force. Teoría o Práctica.
Feb 16th, 2010 por Cecilio Andrade
Una discusión que sale a la palestra muy a menudo, sobre todo en ciertos círculos, es sobre si el entrenamiento Force on Force (FoF) es algo más que un juego, si en realidad no es simplemente una forma de divertirse de una forma más o menos “oficial”. Si no deja de ser un simple entretenimiento aceptado de los denominados profesionales armados.
Es cierto que se utilizan armas o municiones simuladas, de airsoft y de pintura, pero el echo de hacer uso de esos, llamémosles así, “juguetes”, no implica que las lecciones, conclusiones, experiencias y lecciones aprendidas sean menos reales si el “juego” se ha hecho con parámetros realistas y coherentes.
Sé que mucha gente opina, y otros muchos desean, que todo se puede aprender con leer, hablar, asistir a conferencias, etc. Que no es necesario sudar durante horas, sufrir humillaciones (para ellos claro) delante de compañeros, perder el tiempo repitiendo innumerables veces movimientos violentos.
Sinceramente, podría decir que ojala fuese así, pero Uds. Saben que mentiría. Nada que implique el arriesgar la vida debe ser fácil y regalado. El gran escritor, desaparecido hace más de dos décadas, Robert A. Heinlein, lo puso en boca de uno de sus mejores personajes, “nada que realmente vale la pena es gratis”. Y les aseguro que mi opinión es esa misma.
Con todo esto no quiero decir que no se necesite estudiar, leer, asistir a conferencias y cursillos, aprender otros temas menos operativos, o divertidos si se prefiere decirlo así. Muy al contrario, se debe realizar todos y cada uno de esos actos, y además, entrenar, repetir, sudar y sufrir.
Como pueden ver, lo único que hago es añadir más trabajo, más esfuerzo, más horas invertidas, al ya de por si reducido bagaje de tiempo de un profesional armado. Un campo no invalida al otro, al contrario, lo complementa, lo apoya y lo respalda. Uno sin el otro solo es una silla sin una pata, puede servirnos como asiento, indudable, pero solo de una forma forzada, artificial e incómoda, cuando no peligrosa.
Hay que tener claros muchos puntos y conceptos para luego poder entrenar de una forma correcta y eficaz, para poder analizar, estudiar, adaptar a nuestras características y circunstancias técnicas y tácticas. Y para ello hay que hacer todo ese trabajo de gabinete y de sofá de lectura. No hay otro camino, la ciencia infusa no existe, por más hábil y coordinado que uno crea ser.
Conozco infinidad de tácticos de barra de bar, que sonríen con sorna ante comentarios o explicaciones que chocan contra sus bien aprendidas, y repetidas verbalmente, lecciones. Suelen dar clases magistrales de bien grabados conceptos, nombres, datos, casos, etc. Todo para demostrar quién tiene la razón. Bien, ese conocimiento es loable. Eso sí, si es correcto y sobre todo honesto, que por desgracia también existen muchos que doblan los conocimientos a su antojo, unos por desconocimiento real, otros por la antigüedad de su documentación y otros, como digo por desgracia, por simple falta de honestidad y/o personalidad.
Como decía todo ese conocimiento es loable, pero… vamos a llevar a ese docto compañero a la palestra para que demuestre con la práctica lo que tan bien parece dominar en la teoría. Seguramente dirá que no es necesario, que él ya lo hizo bastantes veces en tal o cual curso o academia, que tampoco hay que exagerar.
Y ahí está el problema. La “palestra” implica arriesgarse a quedar en evidencia, a fallar, a recibir un golpe en el ego, a ser expuesto. No, dejemos todo en la mesa de dibujo, no es necesario construir una torre para demostrar lo buen arquitecto que uno puede ser.
¿O si es necesario?
Juzguen Uds.
En realidad no existe eso de “quedar en evidencia”, ni “fallar”, ni “recibir un golpe en el ego”, y mucho menos “ser expuesto”. Lo que si existen conceptos como, aprender, analizar, estudiar, demostrar, adaptar, … podría llenar un par de folios con verbos de este tipo, pero creo que el concepto esta más que claro.
Cada ser humano es único, la mejor de las técnicas puede ser inaplicable, por inmejorable que esta sea, si un individuo es simplemente mas obeso que el creador de la técnica, si es más bajo, menos hábil, menos coordinado, menos rápido, menos fuerte, si las circunstancias son otras, si la situación personal varía, etc. Podría llenar otro folio más.
Cada profesional armado debe primero conocer, mediante la mente, los conceptos y formas, tras lo cual los llevará a la práctica en todas las circunstancias probables que pueda plantear, y una vez entrenado con seriedad, y esfuerzo, no lo olviden, volver a llevarlo a la mesa de estudio y análisis.
Con ese estudio y análisis posterior sacará conclusiones prácticas que le permitirán seguir con esa técnica, desecharla, o, más comúnmente, adaptarla a las circunstancias personales.
Pero todo ese trabajo no acaba ahí, en realidad todas esas fases se repiten una y otra vez, aprender, practicar, analizar, adaptar, practicar, analizar, adaptar… etc.
Teoría o práctica, la eterna confrontación, para algunos, claro. Para otros, yo entre ellos, la una sin la otra no solo no funciona, si no que no pueden existir. Para llegar a una práctica correcta es necesario “conocer” una teoría. Y para llegar a una teoría correcta es necesaria un práctica.
No es simple apoyo, no pueden existir correctamente por separado.
Con el Force on Force podemos conseguir a llevar una práctica realista sin necesidad de buscar que nos “baleen” para ello.
Si conseguimos diseñar ejercicios realistas, ya sea basados en casos reales, en casos hipotéticos o simplemente en dejarse fluir por la práctica de adiestramiento, podemos estar seguros que estaremos mucho más preparados para sobrevivir a un enfrentamiento.
De otras épocas de mi vida he sacado frases como, “para aprender a navegar hay que perderse primero”, “para aprender a esquiar hay que caerse mil veces”. Ahora me gustaría añadir otra, “para aprender a sobrevivir hay que arriesgarse a recibir”.
Por supuesto “recibir” hace referencia a esos golpes en el ego que, con el Force on Force, siempre serán mejores que los que se pueden recibir ante un enfrentamiento real, y en este caso quizás sea demasiado tarde para aprender la lección.
En unos caóticos e intensos segundos el practicante de Force on Force conoce más acerca de reacciones, movimiento, uso de armas y técnicas que en casi ninguna otra circunstancia, salvo, por supuesto, un enfrentamiento real, circunstancia que como ya he dicho puede resultar demasiado tarde.
No hay que tener miedo a fallar en el Force on Force, al contrario, cuanto más se falle, más se aprenderá. Esos “fallos” significan evolución, verdadero aprendizaje y perfeccionamiento, que nos encauzarán en el camino correcto.
No sean teóricos.
No sean prácticos.
Sean todo ello y serán más.
El movimiento significa vida.
Cuídense.





Como siempre, Cecilio tiene mucha razon. La gente que menos quiere exponerse al FoF es la que ha dedicado tiempo a pulir sus habilidades en el uso de las armas, como algo en si y no como una finalidad. Es normal querer desempeñarse bien y que te lo reconozcan, pero tambiçen hay que aprender humildad, ya que esto no es un concurso de egos inflados.
Es verdad que a nadie le encanta que lo manden al suelo 10 veces para mostrar una tecnica, pero para aprender hay que recibir.
Otros se lo toman como una competencia o un jueguito, especialmente el entrenamiento con Airsoft, y no como una oportunidad para aprender.
El otro grupito es el de los niños que no quieren sentir dolor y entonces piden cuanta camiseta hay suelta y se envuelven en ella, para que las boitas no les duelan, cuando el ejercicio se trata de sentir donde te alcanzaron y cuando.
Asi que lo primero que te enseña el Force on Force es humildad y lo segundo es que no se tata de disparar bien y lucirse, sino que como dicen en Nicaragua: “La guerra es guerriando”
Gracias por un ejemplo más de como impartir y assimilar conocimientos.
“quién escucha olvida, quién mira recuerda, quién practica aprendre”
Saludos cordiales y buen verano a todos. Quisiera con este mensaje humildemente aportar unas conclusiones extraídas recientemente, tras una jornada en la que anduve realizando, valorando y evaluando las experiencias de realizar ejercicios de fuerza contra fuerza con marcadoras de Airsoft, tanto fusil como pistola, y me gustaría compartirlas con todos.
La idea surgió tras andarle dando vueltas, al hecho de poder estudiar las reacciones naturales de distintas personas de distintos oficios (todos relacionados con el mundo de las armas),ante el mero hecho de introducirles en unos escenarios, donde debían afrontar diversos enfrentamientos “armados”, bajo la perspectiva de distintos roles (atacante o defensor).
Para ello pude reunir a un puñado de amigos, procedentes de policía (diversos cuerpos), guardia civil, militares y miembros de seguridad privada. Éramos 15 personas. La gran mayoría ya había experimentado con las marcadoras de Airsoft, y algunos andaban curtidos en batallitas del calibre 6mm…
La propuesta inicial fue, de dos en dos, asignar un rol a cada uno (como ya he dicho uno ataca el otro se defiende), e inicialmente con solo la ropa de faena y una funda de pistola y cargadores al cinto. Se les proporcionó una pistola con un cargador municionado (bolitas de Airsoft)y se les pidió que se enfrentaran al más viejo estilo “far west” a una distancia de 7 metros a la voz de “ya” en una zona sin obstáculos ni abrigos o cubiertas. La regla era que para “eliminar” al malo, al mínimo había que impactarle con un doble tap en el cuerpo. Todos los que se defendían llevaban la pistola sin munición en la recámara.
El resultado fue de lo más variopinto:
1º. El Personal realizaba una “presentación” de manual, y que al disparar ante el hecho de la amenaza, se daban cuenta que no llevaban alimentada la pistola. Y con las prisas y los nervios de ese instante, la gran mayoría de los tiros, erraban blanco.
2º. Muchos se quedaban estáticos, intentando mecanizar los movimientos de la presentación de la pistola, intentando hacer puntería, montando la corredera, intentando sacar de la funda la pistola que “misteriosamente se atascaba”, problemas con los seguros de nivel II y III de algunas fundas, gente que se agachaba, y otros muchos que echaban a correr como posesos, para salirse del rango de tiro de las pistolas de Airsoft, para luego volver al minuto a por el “malo”.
3º. Sólo hubo dos bajas entre los atacantes por más de 12 entre los atacantes. Hay que añadir que en muchos de los enfrentamientos, no hubo bajas y si mucho tiro perdido.
En el juicio crítico de este primer ejercicio todo el mundo coincidía en lo mismo:
* Es una “pena” el hecho de no llevar la pistola con munición en la recámara. Se tardan unos segundos valiosos en montar el arma, sobre todo cuando uno anda presionado y el malo ya está atizando.
* Hay que moverse, el que se para “es al final baja”, y para ello nada mejor que sacar a relucir y recomendarles la triada de dispara, corre y vive.
* Siete metros son un palmo, a penas da para un paso atrás para estabilizar la posición “de intención de tiro”.
* Solo algunos fueron capaces de realizar un desenfunde rápido, montaje de la corredera y disparar con cierto nivel de saturación de “fuego”, para obligar al atacante a moverse y salirse fuera de su línea o posición más cómoda de tiro. Pero coincidían en la subida de pulsaciones y tembleque de manos, además de algunos casos de hiperventilación, nublarse la vista, etc.
Un segundo ejercicio se realizó está vez con las pistolas alimentadas, con los seguros puestos (salvos los que portaban pistolas estilo glock..), a la misma distancia de 7 metros y sin abrigos o cubiertas.
La cosa cambió un poco, ya tras la primera experiencia, todo el mundo andaba más concentrado (habían incrementado su nivel de alerta y concentración):
* Las manipulaciones fueron más rápidas, se suprimieron muchas florituras o posturas. La gente disparaba a una mano, a dos, corriendo, saltando incluso, y en todo momento intentando flanquear al atacante en plena carrera.
* Mas disparos fueron efectivos, y se redujo el número de bajas entre los defensores, eso si, el número de bajas entre los atacantes ascendió a 6 bajas, por 5 de los defensores (habíamos reducido 7 bajas en el total de los enfrentamientos y aumentado en 4 las bajas de los malos).
En el juicio crítico de este segundo ejercicio salió lo siguiente:
* La puntería se va de marras, la presión de sentirse en la línea de tiro del malo, apremiaba a saturarle de ciertos disparos menos eficaces, pero que permitían tiempos de escape de sus líneas de tiro.
* Al romper la línea de tiro del malo, el defensor ganaba tiempo a veces, para poder estabilizarse en una posición más o menos adecuada y disparar con cierta precisión.
* El saber que en pistolas de DA la pistola ya estaba alimentada, daba algo más de confianza, y se empleaba las facciones de tiempo en poder salir de la línea de tiro del malo, y poder buscar una posición ventajosa ya pistola en mano y preparada para disparar.
* Muchos efectuaron disparos desde la cadera, nada más desenfundar, salían corriendo, y cuando habían mejorado su posición en relación al malo, abrían “fuego” con mejores condiciones y eficacia.
En el tercer ejercicio introdujimos unos parapetos a modo de abrigos, cerca a la zona de “enfrentamiento”. Con las mismas reglas que en los ejercicios anteriores, pistola con munición en recámara y con un cargador extra en el cinturón. Y los resultados cambiaron de manera sustancial.
* Ante la amenaza, la gente se lanzaba a protegerse con los parapetos, y una vez allí procedían a las manipulaciones, y posteriores tiros.
* Apenas hubo bajas entre los dos “bandos”.
* Muchos disparaban rápidamente ante la amenaza, sin darle mucha precisión al asunto, pero eso les permitía evitar la precisión del malo, y tener unos segundos vitales para llegar al parapeto.
* La gente seguía muy concentrada y ya no se veían tantas caras relajadas.
En el juicio crítico salió lo siguiente:
* La mayoría tendía a realizar unos disparos de supresión, pero con la cabeza puesta en correr al parapeto.
* Muchos realizaban las manipulaciones y tiros fuera de los formalismos teóricos, siendo muchos de los disparos a una mano mientras se corría al parapeto.
* Hubo algunas dificultades para ejercitar los disparos una vez en los parapetos, demasiadas exposiciones de cuerpo, algunos no miraban, solo disparaban “a la libanesa”, y excesivo consumo de munición una vez que uno se encontraba detrás del parapeto.
Y luego fuimos combinando ejercicios, simulando atascos, cambios tácticos de cargador, otras distancias, más o menos parapetos, nuevas “órdenes” para ejecutar los roles. Y al acabar la mañana, tras mucho gas y bolitas tirados, y mucho estrés (que la gente terminaba muchos ejercicios atacados de los nervios…), pasamos a un descanso para comer, y acometer por la tarde ejercicios con fusil de asalto.
Planteamos para los ejercicios de fuerza contra fuerza con fusil, unos supuestos tácticos, que iban desde el patrullaje y emboscada, a la entrada en zonas edificadas, etc. Utilizamos cargadores de 30 bolitas, la gente se puso muy equipada, con chalecos, cascos, fundas de pistola, etc. Y las distancias medias eran de unos 15 ó 20 metros.
Las reacciones fueron variopintas:
* Muchos tenían dificultades a la hora de la reacción y devolver el “fuego” al comprobar que la disposición de su equipo, lejos de ser muy bonita, abocaba al fracaso, porque era una mala disposición que provocaba atascos en correas, movimientos del fusil, encares, etc.
* La mayoría tendía a correr ante el contacto. Solo unos pocos adoptaban una reducción de silueta, y tras una toma de contacto y devolver el fuego, se movían en busca de posiciones favorables o abrigos o cubiertas del terreno.
* Aquellos que abusaban del tiro en ráfaga, luego se encontraban en campo abierto, corriendo a la desesperada y no atinando a la hora de la recarga.
* Se perdía mucho tiempo en la recarga.
* Hubo algunos que se quedaban estáticos intentando “cazar” al malo, que se movía de un lado para otro, provocando el inevitable fin de munición, y en ese momento, el bueno se perdía en la inmensidad de intentar recargar, y el malo apuntaba y eliminaba.
En los diversos juicios críticos salió lo siguiente:
* La seguridad inicial de llevar un fusil con 30 “bolitas/cartucho” se disipa en el momento en el que empieza el baile, y hay que hacer efectivo cada uno de los tiros.
* El disparo instintivo sin toma de referencias, para distancias superiores a los 20 metros, solo servía para hacer correr al malo, o provocar que se agachara o no tuviera cómodo el disparo, pero no resultaba muy eficaz para el defensor.
* El uso de elementos de puntería adicionales (holográficos, puntos rojos)facilitaba un tiro reactivo con garantías.
* Mismos problemas con el disparo tras parapetos, excesiva exposición de algunos para efectuar el disparo. Más de una libanesa…
Tras la dura y divertida jornada, llena de momentos interesantes, y llena de grandes conclusiones sobre todo para muchas personas que eran neófitas en el hecho de portar o reaccionar con distintas “armas (marcadoras de Airsoft en este caso)” a las que usan en sus trabajos habituales. Cada cual se fue a casa con sus conclusiones y experiencias, en mi caso, me fui con la libreta llena de notas y de reflexiones. Pero la más importante a mi juicio fue, que el primer ejercicio, en el que nadie sabía de que iba la cosa, el que más “puro” de sensaciones se podría resumir, afloró los problemas y carencias genéricos, y gracias a ese momento caos, a ese primer ejercicio frustrante con la pistola, abrió los ojos y las orejas al personal, que ya durante el resto de la jornada, fue tomando consciencia de la necesidad de reaccionar y actuar de forma mecánica, y que para ello hace falta entrenar y sobre todo, aprender de los errores, y por suerte, y por esta vez, al ser bolitas, se puede repetir una y otra vez, sin tener que pasar por el hospital o tanatorio.
Espero que pueda resultar de cierto interés está pequeña experiencia y un pequeño traslado de las impresiones. Un abrazo
Gracias Sereco, te agradezco mucho la molestia a la que te he “obligado”.
Cuidate amigo, y sigue cuidando de los tuyos, no cambies.