Booby Traps o IED’s
Nov 23rd, 2009 por Cecilio Andrade
En términos militares, las Booby Traps, también conocidas por su traducción “Trampas Cazabobos ”, y por su version moderna de IED’s, o Dispositivos Explosivos IMprovisados, son aquellos artefactos, explosivos o no, que hábilmente camuflados en el entorno, o bien perfectamente visibles, pero con la apariencia de objetos inocentes, tienen como objetivo atraer la atención de soldados ingenuos o descuidados para eliminarlos o incapacitarlos, o cuando menos desmoralizarlos.
Estos dispositivos se distinguen de otros artefactos militares en que generalmente no se encuentran diseñadas específicamente con ese propósito determinado, sino que se trata de armas improvisadas, utilizando materiales de oportunidad, tales como munición de artillería no explosionada, granadas de mano, elementos del entorno (ramas, estacas, troncos).
El término “trampa” implica que por lo general existe algún tipo de objeto que sirve como cebo, diseñado para atraer a la víctima hacia ella, y que al ser manipulado de alguna manera, activará el dispositivo. Un vehículo abandonado en aparente buen estado, una botella de vino colocada como por descuido sobre una mesa, un arma enemiga de cierto valor, táctico o sentimental… todos ellos pueden ser usados como mecanismos activadores de las trampas cazabobos.
En otros casos, las trampas se encuentran ocultas, y se activan de distintas formas, por presión (al caminar sobre ellos o abrir una puerta), por tracción (al tocar un alambre o cuerda conectados a un explosivo, como por ejemplo una granada), por rotura del dispositivo disparador… o por convinacion de varios metodos. Los activadores pueden encontrarse dentro, debajo o detrás del objeto.
Estas trampas en su concepción moderna se vienen utilizando desde la guerra civil americana e incluso antes, aunque técnicamente existen desde el principio de los enfrentamientos bélicos: una zanja con el fondo cubierto de estacas afiladas camuflada con unas ramas delante de una cohorte romana puede ser un buen ejemplo de ello.
Su mayor desarrollo se produjo durante la Segunda Guerra Mundial, prácticamente desde el inicio de la contienda, y casi siempre por tropas en retirada de todos los ejércitos participantes.
Colocación.
Por regla general, trampas se colocan ante cualquier situación en la que hay una fuerte probabilidad de que sean encontradas y activadas. Normalmente, se colocan en los lugares hacia los que que las personas son naturalmente atraídos o que se ven obligados a utilizar. La lista de posibles zonas de colocación y utilización incluyen:
- Las únicas casas abandonadas en buenas condiciones que quedan en un pueblo, que será un imán para quienes buscan refugio (Bosnia fue un magnifico ejemplo de ello).
- Zonas de paso obligado: puertas, pasillos, escaleras, y obstáculos colocados en los mismos que es necesariamente mover para pasar (en las batallas Grozni se pudieron visualizar estos casos).
- Vehículos abandonados en la carretera, bloqueándola o en la cuneta, con víctimas o sin ellas, y en el primer caso, con alguna víctima “cebo” y/o suicida (Irak o Afghanistan).
- Estrechamientos y puntos naturales de paso, como el único puente peatonal a través de un río, que las personas deben utilizar quieran o no (el Stary Most de Mostar por ejemplo).
- Puertas, armarios o cajones dentro de un edificio que se abrirán buscando algo valioso o útil en su interior, sin pensar en lo que podría estar conectado a ella. Si la puerta está bloqueada o se atora, esto hace que la gente pueda creer que existe algo valioso detrás de lo que se intenta abrir, con resultados fatales.
- Instalaciones sanitarias: letrinas, duchas… que se tiene tendencia a utilizar, sobre todo tras varios días de combatir sin poder utilizarlas.
- Importantes instalaciones estratégicas, como aeropuertos, estaciones ferroviarias e instalaciones portuarias, puentes, diques, y toda aquella maquinaria o dispositivo habilitado para su utilización: generadores, estaciones eléctricas, mandos…
- Cualquier cosa que puede tener algo de valor o utilidad y que se puede querer disponer de ella.
- Elementos “ofensivos” a la vista.
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En muchas ocasiones, el dispositivo disparador se encuentra relativamente alejado de la trampa, de tal forma que puede ser activado por otro individuo o vehiculo, pero afectar al resto de la columna, pelotón o convoy que se encuentra retrasado con respecto a éste.
Por qué funcionan?
Parte de la habilidad en la colocación de trampas reside en tener un cierto conocimiento de la psicología humana, explotando ciertas tendencias más o menos naturales como son la curiosidad, la ambición o el pensamiento lineal. Un truco bastante común es proporcionar a las víctimas una solución simple a un problema, como por ejemplo, dejando una puerta entreabierta en un edificio con accesos bloqueados, con lo que se atrae la atención directamente hacia la trampa. En este caso, se ha jugado con el pensamiento lineal para diseñar la trampa.
Pero los resultados suelen ser mejores cuando entran en juego instintos más básicos, como la curiosidad y la ambición. Objetos atractivos o interesantes suelen ser utilizados con frecuencia como cebo para atraer a las víctimas en la activación de la trampa. Por ejemplo, antes de salir de una zona, las tropas en retirada pueden dejar atrás las botellas de cerveza vacías y una caja con el rótulo de algun tipo de licor marcado en ella. La caja puede encontrarse sobre un dispositivo detonador conectado a los explosivos. En cuanto se mueve la caja la trampa explosiva detona, matando o hiriendo gravemente a quien se encuentre en el área inmediata. Un caso de muerte por ambición.
La única limitación real de la complejidad de las trampas son la habilidad y la inventiva de las personas que las preparan. El “cebo objeto” que atrae a las víctimas en la trampa no tiene por que ser, de hecho, trampa explosiva en todos los casos. Falsas trampas causarán un falso sentimiento de exceso de confianza que a la larga se sumará al cansancio originado por el estrés ante la situación de inseguridad en la que se encuentran. Y estas sensaciones llevan al descuido, por un lado, y a una visión reducida de la situación, por otro, en la cual la atención se centra más en el posible dispositivo disparador que en los elementos que lo rodean. Así, el mobiliario que debe ser empujado con el fin de llegar al cebo puede encontrarse conectado a un verdadero dispositivo explosivo.
Una trampa no tiene por qué incorporar necesariamente explosivos en su construcción. El uso de objetos pesados que caen sobre la víctima cuando se activa el mecanismo de disparo es también una forma eficaz de ataque. O el uso de pozos camuflados con estacas afiladas en el fondo (estacas Punji). Sin embargo, este tipo de trampas requieren más tiempo y trabajo para realizarlas, y generalmente sus efectos son parciales sobre las víctimas, produciéndoles heridas mas o menos graves, pero raramente la muerte. En ese sentido, las trampas explosivas suelen ser más efectivas.
Las trampas no explosivas fueron utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial en zonas de jungla, fundamentalmente en Birmania y en las islas del Pacífico. Su uso sí fue masivo por parte del Vietcong durante la guerra de Vietnam.
Un aspecto a tener en cuenta es que las trampas son armas indiscriminadas, como las minas antipersonal. Por lo tanto, es de vital importancia para la fuerza que trampea mantener un registro exacto de su ubicación, a fin de que puedan ser reconocidas o desactivadas en el caso de volver a la zona.
Efectos.
Además de la capacidad obvia que tienen las trampas para matar o herir, su presencia tiene otros efectos añadidos, que incluyen la capacidad de:
- Desmoralizar, al ver cómo una sucesión de trampas mata o mutila a sus compañeros
- Mantener a los soldados continuamente estresados, paranoicos e incapaces de relajarse, porque es difícil para ellos saber qué zonas, edificios u objetos son seguros, conscientes de que simples acciones cotidianas como abrir puertas o recoger algo pueden tener consecuencias fatales.
- Reducir la capacidad combativa de los soldados, volviendolos excesivamente prudentes, desconfiados y paranoicos.
- Dislocar la capacidad de combate, al tener que detenerse para hacer frente a las bajas, frenando o retrasando el impulso de ataque.
- Originar daños a civiles y otros no combatientes (durante y después del conflicto), que no son conscientes de que las trampas están presentes.
http://www.globalsecurity.org/military/intro/ied-indicators.htm





“Hacer trampas no es difícil, no ser el bobo que las pise, si”
Muy buen articulo
Bonito artículo. Ya había podido leer sobre ello anteriormente en otro lugar, aunque eso sí, bastante más completo:
http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?f=32&t=5319
Ciertamente la recopilacion sobre booby traps que comenta es muy buena, el autor de la misma realizo una labor francamente encomiable.
Puedo decir que la descargue y archive como documentacion historica de este controvertido tema.
La recomiendo a todo aquel que quiera investiguar y descubrir que el trampeo explosivo no es un tema exclusivo de hoy en dia.
Gracias por su aportacion.
P.E.: Disculpen las faltas ortograficas y gramaticales, el teclado es USA.
Muy buen articulo y un enlace muy interesante, he aprendido mucho de todo este tema, sobre todo en lo referente a la SGM. En cuanto a Maese Andrade no importa como escriba cuando la intención es lo que cuenta, espero que siga deleitandonos con sus conocimientos, cuidense.
Hola. Me gustaría comentar un párrafo de su artículo:
“O el uso de pozos camuflados con estacas afiladas en el fondo (estacas Punji). Sin embargo, este tipo de trampas requieren más tiempo y trabajo para realizarlas, y generalmente sus efectos son parciales sobre las víctimas, produciéndoles heridas mas o menos graves, pero raramente la muerte. En ese sentido, las trampas explosivas suelen ser más efectivas.”
El uso de este tipo de trampas está determinado por varios condicionantes como son el no disponer de material explosivo para hacer otro tipo de trampas, como por la finalidad que tienen. Su uso en zonas de difícil acceso como jungla, bosque cerrado o montaña puede ser más conveniente que el de trampas explosivas por las siguientes razones:
-efecto sobre la efectividad de la unidad. Es una “norma” en combate el producir bajas, mejor que muertos, dado que perderan varios combatientes para emplearlos en el cuidado y la evacuación de esa baja. En una zona de difícil acceso, la evacuación de un herido puede requerir el empleo de toda una sección de infantería.
-efecto psicológico. El daño producido por unas estacas en pies, piernas o en los genitales de un compañero pueden dañar la moral del resto de la unidad, tanto como si hubiese sido víctima de una mina, pero a eso se añade la forma de hacer ese daño, en silencio.
-las estacas solían estar impregnadas de heces u otras sustancias, de modo que produjera infecciones, y la posterior amputación del miembro.
-los efectos de una trampa explosiva se ven disminuidos en zonas de vegetación cerrada. El uso de ambos tipos de trampas combinadas puede ser un acierto. Una vez producidad la víctima con la trampa clásica, el resto tenderá a agruparse alrededor del herido, que normalmente gritará como un condenado, creando aún mayor confusión. La reacción inmediata suele ser tratar de sacar las estacas de su asiento para ayudar al herido. Ahí es donde una trampa explosiva sería más efectiva.
Un saludo.
Correctísima apreciación, se lo agradezco en lo que vale, que es mucho.
Gracias.
DOS CASOS MAS Y CREO QUE DESCONOCIDOS PARA LA MAYOR PARTE DE LA GENTE:
EXTERIOR E INMEDIACIONES DEL CUARTEL DE LA G.C. DE INCHAURRONDO, SI CON “CH”.
DIRIGIDOS A LAS PATRULLAS DE PROTECCION DEL ACUARTELAMIENTO, EN UN CASO SE TRATABA DE UN BOTE DE CRISTAL CON UN SOBRE DENTRO Y A LA VISTA, JUNTO A LA ACERA Y EN EL SEGUNDO CASO SE TRATO DE UNA PRENDA DE LENCERIA FEMENINA COLGANDO DE UN ARBUSTO.
ESTO SUCEDIO EN LOS TERRIBLES AÑOS 80 Y NO CAUSARON EFECTO ALGUNO GRACIAS A LA PROFESIONALIDAD DE LOS AGENTES QUE LOS DESCUBRIERON.
Gracias caballero por su aporte.
Cuídese.